En el camino que va desde Tel Aviv a Jerusalén, entre zigzagueos, círculos y un paisaje típico, descansa la aldea árabe cristiana de Abu Gosh. Fue construida sobre piedra montañosa y desde el punto más bajo se puede mirar hacia arriba y ver un pueblito que aparece como pintado, especial y lleno de gracia.
La aldea Abu Gosh existe desde hace más de 6.000 años. En la época bíblica era conocida como una población selvática que conformaba un centro de culto donde descansaba el Arca sagrada. En el período bizantino (hace 1.500 años), se convirtió en un lugar sagrado y se construyó una iglesia.
En la época de las Cruzadas (1.000 años atrás) se levantó un monasterio benedictino, una construcción
bellísima de las más bonitas conservadas y que se pueden visitar hasta hoy.
Está situado en un hermoso jardín con añejos árboles. Sobre las paredes internas hay dibujados sorprendentes frescos y en la cripta, en la base del monasterio, surge un manantial.
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Nuestra Señora del Arga Sagrada
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En el punto más alto de la aldea, frente a un sorprendente paisaje de las montañas de Jerusalén, se encuentra la iglesia de Nuestra Señora del Arca Sagrada. Fue construida en 1924 sobre vestigios de una iglesia anterior de la época bizantina. En su patio
hay una gran estatua de María, que se ve desde todos los puntos del edificio.
En la iglesia viven monjas y hay
habitaciones para visitas. En ambas iglesias, dos veces por año (en las fiestas de Sucot y Shavuot), se realiza el Festival de Música Vocal, donde llegan grupos y coros del país y del mundo, y el lugar se llena de gente.
La aldea actual fue creada en el período otomano por la familia de Abu Gosh, cuyos descendientes son en su mayoría -alrededor de 5.500- los habitantes del lugar.
Pero en Israel, decir Abu Gosh
es decir humus, y no sólo humus de ciudad sino una mezcla maravillosa que se sirve con otro elemento sabrosísimo y agregado de picantes. Abu Gosh, se convirtió en los últimos años, en la fábrica de humus del país. Entre Abu Shukri, el verdadero, y Abu Shukri, el original, se abren
restaurantes que ofrecen un menú variado, principalmente humus y comida árabe auténtica.
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| Festivales de música y gastronomía |
Aunque, además de la riquísima y económica comida, Abu Gosh propone atracciones turísticas. Hay varias hosterías, negocios multicolores con productos de vidrio, de velas y,
por supuesto, aquellos los que venden delicias dulces como el baklawa.
Alrededor de la aldea hay algunos lugares que vale la pena visitar, como el parque nacional Ein Jemed, la montaña del viento y otros.